Matilde Casazola - Poems

The lotuses of my eyelids will shut their clasps. Then, I’ll realize you live inside, inside so deep, closed off so quiet and calm unmoving.

The branches of my hands will close their buds. Then, with blood inside, the rowboat of my longing will navigate in search of you. There in the sea’s depths you sleep in a sealed chest.

Chalices, my lips will drink the night. Then, between thoughts without meaning and skeletons of words, in unspoken parable I’ll decipher your name.

Who took the hat I placed at my right? Who ate the last crust of bread I left on the table?

It’s them, people who hunger for earthly things and rot beneath dried dahlias.

The dead aren’t dead: their fear seeks new bellies new mats of hair.

Dissatisfied chosen ones, spying on treasures of the living: my feet in motion, daytime TV —watching crudely, though it’s possible they’re conscious.

Their perforated eyes swim through damp walls. Oh, obedient custom of following what they loved what once was theirs!

The dead don’t rest; they die sleepwalking: heads turning under the earth longing to hear their name on someone’s lips the idea of them of their calendar their demeanor, in the end, so well domesticated.

Nothing troubled the dark. Not a single bolt of lightning not a single chance of remote light.

Long fish made of shadow orbited its waters. Shadow fish with blind eyes.

It had no notion of space or time. Everything in zero-point upon reaching its atmosphere like an infinite hole.

Darkness was a ring, lost by some distracted god.

A thousand knives enclosed it while a fairy pirouetted over golden threads all around.

But the dark didn’t advance. A sphere, it remained enraptured contemplating its own navel.

Translation: Caelan Tree Treacy (EE.UU.)

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Lotos de mis párpados cerrarán sus broches. Entonces me daré cuenta de que tú habitas dentro, dentro, muy hondo y taciturno muy silencioso y quieto, inmóvil.

Ramas de mis manos clausurarán sus brotes. Entonces, sangre adentro, la barca de mis ansias navegará buscándote. Allá, en su mar profundo duermes tú, en sellado cofre.

Cálices, mis labios se beberán la noche. Entonces, entre ideas sin sentido y esqueletos de palabras, en tácita parábola descifraré tu nombre.

¿Quién ha alzado ese sombrero que coloqué a mi diestra? ¿Quién se ha comido el último mendrugo de pan que dejé sobre la mesa?

Son ellos, los hambrientos de cosas terrenales, que se pudren bajo las dalias secas.

Los muertos no están muertos: sus inquietudes buscan nuevos vientres nuevas matas de pelo.

Insatisfechos elegidos, espían los tesoros de los vivos: mis pies en movimiento, los programas de cine -tosca manera, pero al fin posible de ser conscientemente-.

Sus ojos perforados bucean a través de las paredes húmedas. ¡Oh sumisa costumbre de seguir lo que amaron lo que les era propio!

Los muertos no descansan mueren somnámbulos: cabezas giratorias debajo de la tierra tratando de pillar su nombre en algún labio su idea su almanaque su aire, en fin, tan bien domesticado.

Nada perturbaba la tiniebla. Ningún relámpago ninguna posibilidad de luz remota.

Peces de sombra, largos, circulaban sus aguas. Peces de sombra con los ojos ciegos.

No se tenía noción de espacio ni de tiempo. Todo quedaba en punto cero al llegar a su atmósfera como un hueco infinito.

La tiniebla era un aro perdido por un dios distraído.

Mil cuchillos la cercaban y un hada hacíale piruetas sobre dorados hilos.

Pero ella no avanzaba. Esférica, se extasiaba contemplando su ombligo.

Matilde Casazola Mendoza (Sucre, Bolivia, 1943) Poeta, compositora e intérprete en canto y guitarra. Su primera obra poética, Los ojos abiertos, vio la luz el año 1967, y desde entonces ha publicado 21 libros, entre ellos Los cuerpos (1976), El espejo del ángel (1981), Los racimos (1985), Estampas, Meditaciones, Cánticos (1990), Tierra de estatuas desteñidas (1992), La noche abrupta (1996), Este amor que enmudeció la garganta de las aves (1999), La carne de los sueños (2004) y Las catedrales subterráneas (2008). Los dos primeros volúmenes de su Obra Poética han sido publicados en volúmenes sucesivos por Editorial 3600 (2015, 2016). Sus poemas figuran en numerosas antologías nacionales e internacionales. Su inspiración musical está enraizada en las formas tradicionales, a las que aporta con una visión más libre y amplia. Diversos y famosos intérpretes graban sus obras, muchas veces adaptadas a nuevos ritmos y con diferentes propuestas estéticas Sus recitales y publicaciones se van sucediendo periódicamente, ofreciendo anualmente lecturas de poesía y recitales con nuevo repertorio. Además de Bolivia y Argentina, ha brindado recitales en Francia, Suiza y España. Recibió numerosos premios nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Nacional de Cultura de Bolivia el año 2016. Desde 1996 es Miembro Correspondiente de la Academia Boliviana de la Lengua. Acaba de recibir en su país el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz (2017).


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